-¿Puedo hacerte una pregunta?
+Puedes hacerla. Después veremos si te la contesto.
-¿Crees en el amor a primera vista?
+¿Debería?
-¿Por qué no?
+¿Acaso tú crees?
-Yo he preguntado primero.
+Está bien. No, no creo en el amor a primera vista. No creo que exista
la posibilidad de que te cruces con una persona que no conoces y ¡zas!
te enamores de ella. Creo que el amor a primera vista es un invento
comercial. Lo usan en películas, en libros... hasta en publicidad. Es
como Santa Claus: todo el mundo lo conoce, todo el mundo ha oído hablar
de él y todo el mundo habla de él, pero nadie lo ha visto nunca en
realidad. Santa Claus y el amor a primera vista son, al fin y al cabo,
la misma cosa: un invento comercial que a todos nos ilusiona en un
principio y que acaba por rompernos el corazón.
-Vaya... no esperaba esa respuesta.
+¿Y qué esperabas?
-No lo sé... cualquier cosa menos eso.
+Eso te pasa por preguntar. ¿Tú sí crees en el amor a primera vista?
-Antes de que dijeras todo eso; creía. Ahora, supongo que ha llegado ese
momento de mi vida en el que el maldito Santa Claus me rompe el
corazón.
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