MIEDO:
una palabra como cualquier otra, pero con diferentes etapas.
De niños tenemos miedo, miedo de los monstruos que puedan salir de
debajo de la cama, del armario, de que nos raptaran y nos llevaran lejos
como en los cuentos.
De adolescente, ese tipo miedo se convierte en miedo a que no te dejen
salir, a suspender un examen, o por ejemplo miedo al amor, miedo a
ENAMORARSE. Puede que muchos no lo tengan y no puedan entenderlos, pero
para el que lo tiene ese miedo es el que se te agarra en el estomago y
no te deja hacer nada. Miedo a quererle, miedo a decirle que lo quieres,
miedo a perderlo, a que se olvide de ti, a que ya no te quiera, miedo a
verle con otra, miedo a que salga mal. Y supongo que preferimos tener
ese miedo y así perderlo todo, que a enfrentarnos a él.
Preferimos dejar escapar las mejores oportunidades de nuestra vida, de
ser feliz de quererle de que te quiera, por ese miedo. Ese miedo que
siempre va a estar hay si no lo enfrentamos.
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