Hoy me ha dado que pensar. Me he puesto a clasificar a mis amigos en tres grupos.
El primer grupo son los amigos pasajeros. Con los que pasas un buen rato, te ríes un poco y tal. Nada más.
El segundo, los amigos falsos. Esos con los que te piensas que estás
bien y cuando llegan los malos momentos...desaparecen. Eso sí, en los
buenos no pueden faltar.
Y por último, los amigos de toda la vida, los que están tanto en los
buenos momentos, como en los malos . Son con los que verdaderamente
podemos contar, los que no saben todas tus historias, sino que las han
vivido a tu lado.
Y tras esta reflexión, me di cuenta de que, tristemente, la mayoría de
personas están el el grupo dos. Es triste, sí, pero la cruda realidad.
Os propongo, que esta noche, cuando no podáis dormir, en alguna
interminable clase de mates, o donde y cuando queráis, lo penséis. Os
digo yo que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano.
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