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viernes, 13 de enero de 2012

Vive con una sonrisa, los tuyos no tienen nunca la culpa de nada.

Ya lo decía mucha gente, ten cuidado de quien te enamoras, puede que no estés tan bien como deseas... Ilusiones, días tiernos...
¿De qué sirve todo eso? Al final no sueles importar mucho a esa persona, solo te quiere como un juego, como una forma de distracción para pasar el rato. Hasta que un día, por fin gente de tu alrededor consigue que abras los ojos, que veas la jodida realidad..
Ves como es esa persona, para que te quería. Y ves todos los momentos que has dado por el se van a la mierda en un segundo. Todo por tu forma de ser, por ser sincera, decir lo que piensas. Y aún declarando tus sentimientos de la forma más veraz no te toman en serio. Al contrario, se ofenden, la pagan contigo, pasan de ti, y a tí no te queda otra opción que joderte y afrontar la verdad. Lo mejor en estos casos siempre, es pasar página, dejar atrás a la gente que no merece la pena, que no sabe valorarte, y seguir con el curso de tu vida cotidiana.
Hasta que un día, el menos esperado, llega otra persona.
Otra persona que te trata como te mereces, que solo quiere lo mejor para ti. Con esa persona sabes que vas a pasar grandes momentos, buenos y malos, pero con ella, y eso es lo que importa.
Porque lo único que importa ahora es él, lo demás da igual... Lo que piensen, lo que digan, ¿qué más da?
La conclusión de lo que uno experimenta es, que hay que aprovechar las oportunidades, y si algo no merece la pena, ser listo y pasar por completo, porque no hay motivo por el que estar mal nunca. Siempre tienes que vivir con una sonrisa, los tuyos no tienen nunca la culpa de nada.

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